1 de febrero de 2010

Motivación


Como estamos trabajando desde hace semanas en la evaluación para la incentivación correspondiente al año 2009 estaría bien que repasáramos las bases y los conceptos de la incentivación para entender todo este complejo tema.

Habrá que comenzar diciendo que el fin último de la incentivación es el de motivar, estimular para realizar mejor el trabajo diario. Se incentiva a quien trabaja bien e invierte esfuerzos y ganas por encima de lo reconocido con el salario. Es una forma de compensar el aporte de trabajo bien hecho. Y este incentivo pretende ser el estímulo, la motivación para intentar hacer las cosas un poco mejor de lo que sería lo mínimamente exigible.
Por lo tanto, la motivación lleva a la incentivación y ésta debería elevar el nivel de motivación. Por lo tanto, la clave puede que esté en potenciar la motivación en nuestro trabajo.
Toda la bibliografía coincide en dividir la motivación en tres tipos claramente diferenciados:
1. Motivación Extrínseca. Se trata de aquella que nos llega por vías externas al desarrollo de nuestra labor diaria. El ejemplo más socorrido de motivación extrínseca es el salario. Debe ser justo, adecuado a la labor que se desarrolla, puesto que si no es así, provoca la desmotivación (es decir, el efecto contrario que se persigue), por lo que podemos deducir que el salario más que un elemento motivador es, en la mayoría de ocasiones, un elemento "desmotivador" puesto que si es adecuado al trabajo que realizamos lo entendemos como un derecho; pero si es inferior a lo que estimamos "justo" provocará el efecto de desánimo y apatía en el trabajo . Otro tipo de motivación extrínseca son las variadas compensaciones en dinero o en especies (viajes, electrodomésticos, aparatos informáticos,...) Esta última variante es muy utilizada en empresas privadas con implantación nacional.

2. Motivación Intrínseca. Viene dada por el desarrollo del propio trabajo. Se trata de garantizar y facilitar el acceso al aprendizaje, al disfrute por la labor que se realiza, por hacer público el reconocimiento por la labor bien hecha. Este tipo de motivación, si se realiza adecuadamente provoca a medio plazo un efecto motivador mucho más intenso que cualquiera de las variantes de motivación extrínseca (aunque nos pueda sorprender).
3. Motivación Trascendente. Este último tipo de motivación persigue premiar a través del "sentido" del trabajo, potenciando la parte positiva de la labor y posibilitando que el trabajador se sienta bien con lo que hace. Este tipo de motivación se produce de forma automática en trabajos relacionados con terceras personas (atención a niños, atención a personas de la tercera edad, ONGs,...)
Los griegos ya dividían el trabajo en dos categorías; a una le llamaban el "Trabajo objetivo" y se referían con ello al trabajo "que hay que hacer", las tareas que tenemos que desarrollar en nuestra rutina diaria. La otra categoría era el "Trabajo subjetivo", es decir, la forma como cada uno de nosotros vive su trabajo. Este valor subjetivo es la clave para que la entrada al trabajo cada mañana se viva de una forma no traumática o satisfactoria, y es muy importante la existencia de motivaciones. Unas las generamos cada uno de nosotros y otras tienen que facilitarlas la empresa en la que estamos. De momento la Gerencia de Atención Primaria de Ciudad Real está "peleándose" diseñando un sistema de motivación extrínseca (la motivación mas arcaica y conservadora y, quizás por ello, la que menos estímulos genera en los trabajadores). Ya se ha comprobado que este tipo motiviación/incentivación está muy lejos de conseguir la incentivación necesaria y se parece cada día más a una "tercera paga extra anual".
Aún no se han experimentado los otros dos tipos de motivaciones y creo que estaría bien que comenzásemos a hablar de ellas y a plantearnos alternativas que se acercasen un poco a los fines que se persiguen.

Imprimir

No hay comentarios.: