11 de agosto de 2009

Paciente ¿impaciente?

Paciente que se persona en la Unidad Administrativa y pide cita previa para su médico de cabecera para el día siguiente:

Paciente: Quiero cita para mi médico para mañana.

La U.A.: De acuerdo, le cito para mañana a las ocho treinta.

Paciente: No. Me viene muy mal. Es muy temprano. Cíteme para las once.
La U.A.: No; a las once no hay nadie apuntado en este momento. Si quiere usted para tan tarde debe volver a pedir la cita en dos horas aproximadamente, que es el tiempo que tardaremos en llegar a citar a la hora que usted solicita
El paciente se retira del mostrador. Se sienta y espera pacientemente a que pasen las dos horas para volver a solicitar la cita.
Una hora después, el paciente impaciente y cansado de esperar se levanta y se dirige al administrativo/a.
Paciente: Quiero cita para mañana a las once.
La U.A.: No. Le puedo dar a las diez y cuarto. Aún no hemos llegado a las once. Debe usted volverla a pedir aproximadamente en cuarenta y cinco minutos.
El paciente, desesperado se vuelve a acomodar en la sala de espera. Pasados treinta minutos vuelve a insistir.
Paciente: Quiero cita para mañana a las once.
La U.A.: No. Le puedo dar a las diez y media. Aún no hemos llegado a las once. Debe usted volverla...
Pasados treinta minutos, el paciente vuelve a la carga:
Paciente: Quiero cita para mi médico para mañana a las once.
La U.A.: ¿A las once...? Imposible. Le tengo que dar para las once cuarenta y cinco.
Paciente: ¿Cómo? Llevo dos horas pidiendo cita para las once ¿y ahora me dice usted que ya no puede ser?
La U.A.: Es que cuando la ha pedido no había nadie citado para esa hora y ahora ya se han ocupado todos esos huecos.
Paciente: ¿...!..¿...?..¡..#...%..

Resultado de tan perspicaz gestión de la cita previa:
  • Masificación de la Unidad Administrativa. Se atendió hasta por 4 veces a un paciente para darle una cita.
  • Descontento del administrativo que debe soportar una grandísima carga de trabajo (principalmente dedicado a la cita previa)
  • Cabreo del paciente que no comprende la barbaridad de tal forma de actuar.
...¿y todo esto por qué? ¿para qué? ¿a quién se beneficia? ¿hay alguien que, de verdad, piense que esta es una buena forma de trabajar?... y no hablamos de eficacia, eficiencia, calidad, buena atención, adecuada utilización de recursos,...

¿A alguién le parece imposible? Pues está pasando en alguno de los centros de salud de nuestra Área.



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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Good Morning Vietnam.
Respecto a los que cuentas me surge una duda enorme.
¿Como estaba el Señor? Porqué si estaba de buen ver,imaginate a Denzel Washinton, o a Julia Roberts sentados 3 horas frente a ti (eso no se vive todos los días), además hay que tener en cuenta que hay todavía gente que no ha disfrutado de las merecidas vacaciones y no hemos visto las playas de levante y lo surtido de las mismas. ¡je, je je!
Mucha paciencia para todos y que tengais un buen día

Anónimo dijo...

Efectivamente. Ese detalle se me escapó. La verdad, que si era para relajar la vista merece la pena. Pero habrá que ampliar la sala de espera y situar las estratégicamente.